PREGUNTAS FRECUENTES

A continuación se presenta un listado con las preguntas más frecuentes para aclarar sus dudas.

La palabra sefardí o sefardita refiere a las personas de credo judío que vivieron en la Península Ibérica hasta 1492 y en particular a sus descendientes, de aquellos que tras los edictos de ese año fueron expulsados de España o forzados a la conversión.

Sí, puesto que la ley exige que se demuestre que la persona desciende de uno de esos judíos que vivieron en España. Por tanto, es obligatorio remontarse hasta esa fecha de 1492.

Sí!, a cada persona hay que hacerle una solicitud. Para el caso de los hijos menores de 14 años se pagará sólo la FASE 3

Sí, siempre y cuando la persona haya residido legalmente en esos países en los últimos cinco años.

El dinero que paga una persona en cada FASE es lo que marca el inicio del trabajo en cada caso. Por esta razón el hecho de que una persona se retire del proceso no quiere decir que el trabajo no se haya realizado, por lo tanto no se devolverá el dinero correspondiente a la fase.

El notario establece un rango de fechas dentro de un mes y Sefar designa un abogado para que acompañe al solicitante a la firma, con lo cual se determina una fecha cierta, que se le notificará al solicitante con al menos 15 días de antelación.

No, los antecedentes penales solo son para mayores de edad.

Todos los solicitantes mayores de edad y menores de 70 años.

Sí, puesto que este suele ser el último recaudo en obtenerse y es indispensable para formalizar la solicitud.

Sí, es diferente, porque se requerirían los documentos apostillados y traducidos. Aparte de eso habría que presentar el DELE, que es un examen de español en el Instituto Cervantes, adicionalmente serían necesarios los antecedentes penales del FBI apostillados y traducidos.

Claro, esto es posible, pero es un proceso que tarda entre dos y tres años. Hay que tomar en consideración que el proceso de la nacionalidad por origen sefardita puede tardar en algunos casos hasta dos años. Lo importante es que el menor no vaya a cumplir la mayoría de edad en el proceso, ya que de lo contrario perdería el derecho a la opción. Entonces tendría otros requisitos más complicados y la nacionalidad que adquiriría no sería de origen, con lo cual hay ciertas restricciones dependiendo de cada caso.

El proceso puede demorar hasta dos años. El gobierno español tiene un lapso de un año para resolver una solicitud después del visto bueno del notario. Después de reconocer la nacionalidad vienen las notificaciones, juramentación, entrega del literal de nacimiento, emisión del pasaporte y DNI.

Sí, pues el reconocimiento de la nacionalidad es discrecional por parte del estado español, pero estimamos que si se prueba todo de conformidad con la ley y la genealogía está bien probada, no deberían rechazar a nadie.

No, el informe genealógico y las correspondientes cadenas probatorias son emitidos y consignadas para un fin específico, que es el proceso de solicitud de la nacionalidad. No se entrega al solicitante el informe.

No, puesto que no se entregan al solicitante los informes genealógicos y sus pruebas, indispensables para el proceso.

Cada caso es diferente, pero comúnmente suelen durar una semana después de hecho el análisis y determinado que sí existe la posibilidad.

Suele tardar entre tres y cuatro meses después de comenzado el trámite.

Aquí lo importante es lograr probar que la persona en cuestión desciende de un judío sefardita. Para ello es necesario un análisis de la genealogía de la persona. El hecho de que una persona califique o no, solo quiere decir que el genealogista tiene forma de probar o no tal ascendencia. Pero una vez rechazado por un genealogista eso no quiere decir que otro genealogista con herramientas distintas no pueda hacerlo.

No, en este caso la nacionalidad solo se trasmite por consanguinidad. Para los cónyuges es necesario otro análisis genealógic

No, la firma es personalísima y solo el solicitante puede firmar, o su representante legal en los casos de las personas sin capacidad. En casos de fuerza mayor como enfermedad que le impida a la persona viajar, podrá apoderar a un familiar dentro del primer grado de parentesco.

Sí es posible. Infórmese en la web del Instituto Cervantes.

Sí es necesario para firmar ante el notario.

No. Ni los menores de edad ni las personas sin capacidad jurídica están obligados a viajar. En estos casos sus padres o representantes podrán firmar por ellos.

Deben traer el original del pasaporte y el original de la partida de nacimiento apostillada. Igualmente deberán aportar las notas certificadas o una certificación de la institución educativa donde se encuentren inscritos. Esto también aplica para las personas sin capacidad jurídica. Estas notas certificadas deben ser emitidas en español e ir debidamente apostilladas, en el caso que sean emitidas en otro idioma deberán ir traducidas y compulsadas ante un cónsul español.

En ese caso deberás sacar una copia de todas las páginas del pasaporte y compulsarla ante un cónsul español.

No, puesto que lo que hace el estado español es reconocer una situación jurídica que siempre ha existido, es decir, la persona sería originalmente española, no se estaría nacionalizando, sino que siempre lo ha sido.

Claro, esto es posible. Pero para poder orientar a la persona con la mayor propiedad mientras más información pueda presentar más posibilidades de ser elegible para comenzar el trámite.

No. Es necesario probar la consanguinidad con un judío sefardí. Así lo exige la ley. El mero hecho de tener un apellido no implica que la persona en cuestión sea descendiente de un judío sefardita. Las razones por las cuales una persona puede tener un apellido son muy diversas y no siempre es la consanguinidad. Aparte de esto, también hay que considerar que existen muchos apellidos que eran comunes a los tres credos que convivieron en España, el musulmán, el judío y el cristiano. Incluso, mucho más, si se trata de apellidos patronímicos como Núñez, Méndez, García y tantos otros, que no implican en ningún caso que la persona sea de origen judío.

El certificado por sí mismo carece de validez si no está acompañado de un informe genealógico y las correspondientes pruebas que lo demuestran. En muchos casos estos certificados que algunas personas tienen no tienen valor más allá de ser un simple souvenir.

La especial vinculación con España se acreditará por los siguientes medios probatorios, valorados en su conjunto:
a) Certificados de estudios de historia y cultura españolas expedidos por instituciones oficiales o
privadas con reconocimiento oficial.
b) Acreditación del conocimiento del idioma ladino o «haketía».
c) Inclusión del peticionario o de su ascendencia directa en las listas de familias sefardíes protegidas por España, a que, en relación con Egipto y Grecia, hace referencia el Decreto-ley de 29 de diciembre de 1948, o de aquellos otros que obtuvieron su naturalización por la vía especial del Real Decreto de 20 de diciembre de 1924.
d) Parentesco de consanguinidad del solicitante con una persona de las mencionadas en la letra c) anterior.
e) Realización de actividades benéficas, culturales o económicas a favor de personas o instituciones españolas o en territorio español, así como aquellas que se desarrollen en apoyo de instituciones orientadas al estudio, conservación y difusión de la cultura sefardí.
f) Cualquier otra circunstancia que demuestre fehacientemente su especial vinculación con España.

Las partidas de nacimiento y los antecedentes penales tendrán la validez que se determine en el propio documento, a contar desde la fecha de expedición. Ahora, los antecedentes penales que no tengan determinado plazo de vigencia o caducidad, las autoridades españolas los admitirán siempre que no tengan una antigüedad de más seis meses desde su fecha de expedición, que no es la misma que la de la apostilla.

Aquí existe un vacío legal al respecto, pues la ley no prevé qué es lo que pasa mientras se decide sobre dicha solicitud. Sin embargo, podemos asesorar a la persona interesada sobre las mejores vías para poder lograr una residencia legal.

a fecha la determina el notario, una vez comenzada la tercera fase y cerrado el expediente ante el Ministerio de Justicia. El notario asigna un rango de fecha no superior a un mes y luego nuestro equipo de abogados determina, de acuerdo con el notario, el día en que la persona debe venir a firmar y se le notifica al solicitante.

Los documentos necesarios varían de un caso a otro. En principio hay unos documentos que son obligatorios para todos los solicitantes, que son partida de nacimiento legalizada y apostillada, certificado de antecedentes penales legalizado y apostillado y pasaporte vigente, que debe ser el mismo con el que se inició el proceso. En caso de que la partida o los antecedentes sean emitidos en un idioma distinto al español, deben ir traducidos y compulsados ante un cónsul español, en cuyo caso no necesitarían la apostilla.

Cada fase se debe pagar por adelantado, de lo contrario no se pasa a la siguiente fase.

No, el viaje a España no está incluido en los costos.

No, el pago de tasas no está incluido en el costo.

No, los gastos notariales hay que abonarlos aparte.

La firma en la notaría puede realizarse en cualquier ciudad de España, sin embargo, nuestro equipo lo gestiona en Sevilla que es donde tenemos toda la organización necesaria para llevar los trámites a buen fin.

Cada genealogista tiene su base de datos y experticia en investigación en áreas concretas. En nuestro caso, nuestro equipo de investigadores se especializa principalmente en genealogías venezolanas. Perfectamente ha podido haber sido rechazado por otro genealogista y nuestro equipo tener las pruebas para demostrar cómo el posible solicitante es descendiente directo y consanguíneo de un judío sefardita, de los expulsados o forzados a la conversión al cristianismo tras los edictos de 1492, tal como lo exige la ley para que una persona pueda tener la condición de sefardita originario de España.

Los antecedentes penales tendrán la vigencia que el mismo documento indique, deben ir dirigidos al ministerio de justicia del reino España y en el caso que el documento no especifique la vigencia, a los efectos de España tendrán una vigencia de seis meses contados a partir de la fecha de la expedición del documento que no es necesariamente la fecha en la que se apostilló.

Dicho certificado debe estar vigente para el momento de la firma en la notaría.

La partida de nacimiento tendrá la vigencia que el mismo documento indique y en el caso que el documento no especifique la vigencia, a los efectos de España tendrán una vigencia de un año contado a partir de la fecha de la expedición del documento que no es necesariamente la fecha en la que se apostilló.

Dicho documento debe estar vigente para el momento de la firma en la notaría.